jueves, 11 de febrero de 2010

Viaje

Viajo en un ómnibus hacia afuera y a nuestro alrededor alguien proyecta una película.
Es de noche, el viento sopla con el fresco de la madrugada y la tormenta.
En el filme, se ve la ciudad oscura.
A nuestro alrededor y a diferentes profundidades hay luces que revelan cada una una porción del paisaje: luces amarillas, blancas y rojas. Un poco difusas, un poco quemadas.
Saeteamos a través de la noche granulada mientras otros pasajeros se van uniendo en tandas, de a uno, de a dos, de a tres. Yo intento ver a los hombres que sacuden el armatoste. Pego mi nariz al vidrio pero no les veo. "Deben de estar más abajo" pienso, y mientras pienso me doy cuenta: "Cuan mejor se ve la realidad filmada en 35mm!"

Puro amor

Me levanto. Cuando apoyo los pies en el suelo siento el piso de madera y el aire tibio que se cuaja en la habitación. Enciendo un cigarro que aumenta la sensaciòn de calor agobiante y empiezo a caminar. Ella apenas se mueve en la cama. Me dedica una mirada aburrida, blonda, impertérrita.
El baño me recibe sucio y desordenado. Sin embargo, siendo una de las pocas habitaciones de la casa con baldosas me encuentro más fresco. Fumo en la oscuridad, me arden los ojos, los cierro. Me ataca la noción del dolor que recién hace su entrada triunfal a mi cabeza. Un gigante que de un salto se coló a mi cerebro.
Estoy sentado en el water cuando siento que alguien entra. Apenas atino a entre abrir los ojos para ver su figura traspasando el umbral de la puerta. No me siento revitalizado.
De pie se apoya sobre mi costado y me mira. No abro los ojos pero sé que me mira. Me mira como quien vè un animal que apenas aprueba.
Largo el humo del cigarro sobre su cara. La desprecio, cada dìa màs y màs. Un sentimiento recíproco que probablemente sea lo único que todavía me mantiene acá, encerrado en esta habitación.
¿Su reacción? Predecible. En un movimiento me tira la cabeza hacia atràs agrrandome por el pelo mientras mete la otra mano en mi pantalòn, màs como un hurto que una caricia empieza a darme caña. Y yo aguanto. Aguanto porque no quiero seguirle el juego, aguanto porque me da asco que sea como es, aguanto hasta que no aguanto màs y tomándole de por los hombros la estampo contra la pared que tengo en frente. Aprieto los dientes y mi cabeza gira a mil revoluciones por segundo alimentada por un solo combustible: "¡Venganza!".
La tomè, la usè como a una muñeca, como una niña, le dì de probar todo y todo lo recibiò gustosa. Arañando, mordiendo, pegando, aullando de placer y dolor. Y yo, que idiota, sentìa que con cada movimiento le apuñalaba, que aquello era un desafìo, una provocaciòn, un pelea.
Finalmente quedamos los dos tendidos en el piso del baño, alejados, apenas mirándonos, como sopesando el silencio y el calor.

-Me tengo que ir- "Para siempre" fue lo que me faltò decir, siempre fuì un cobarde, pero ella lo entendiò. Tanto una cosa como la otra.

-Sì, va a ser mejor- Dijo mientras examinaba un raspòn en su espalda. - Yo me voy a quedar acà, cerrà la puerta y dejà la llave-

Me levantè, me terminè de vestir y nunca màs pienso volver.

viernes, 29 de enero de 2010

Para hacer una canción de cuna

Venís de labruar ocho horas. Saliste a las diez de la noche, llegaste a tu casa al rededor de las once. Cenaste, charlaste un poco, miraste media película porque mañana entrás a las seis a.m. Entrar a las seis a.m. implica que tenés que levantarte a las 4 y estar en la parada cinco menos cuarto.
Te acostás como podés, tenés como costumbre acostarte tan temprano. Lo intentás. Entre el calor y el resto son las 2:30 y no te podés dormir. Das vuelta la almohada, abrís la puerta, abrís la ventana, 2:40 y nada.
Estás acostado; son las 2:45 y escuchás que de los escalones del pasillo un sonido. Un sonido que te hace recordar a los perros que tienen las uñas muy largas, "tick, tick". Un sonido que roeconocés como dos patas con garras apoyandose la baldoza del suelo. "Los perros están afuera y la gata está durmiendo" recordás. Inmediatamente corrés hacia la puerta, la cerrás y lo escribís.
Son las 2:54 y todavía no abrí la puerta.

·0000·

Saboreo tu cuerpo, tu carne. Descorro los velos del silencio mientras me zambullo.
Te rodeo. Tu tiemblas.
Las manos recorren formas dando formas a nuevas especies, nuevas cosas. No los amantes que son, si no los que se desean ser o tener.
Y el sabor, el sabor a tabaco, a saliva, a sudor, a alcohol, a lápiz labial.
Con todo a flor de piel, y más solos que nunca.

Cuarto intermedio

Dicen que se fue para siempre, que no va a volver
Dicen que le quemaron las pestañas, que no va a volver.
Dicen que se le volcó la noche hacia adentro,
que se intoxicó de sueño
que no va a volver.

Cuando llego a su cuarto es muy tarde
quizás le ahogó una maravilla,
quizás le mató una pesadilla.
No sé ni cuanto ni por qué,
lo único que se me ocurre hacer,
es pedir perdón.
Y esperar
y esperar.

viernes, 22 de enero de 2010

Cactus

I GO OUTSIDE
TO TAKE A WALK
SNIFFING AROUND A CORNFIELD
LOOKING FOR A PIECE OF GRASS TO CALL MY OWN
I FIND THIS LITTLE GIRL WHO HAD FORESEEN IT ALL
SHE HAS A BAG OF SAND
A CUP OF GLASS
AND THUMBSTONES IN HER EYES
I TAKE HER HAND
WE START TO WALK
I AM NOT AFRAID TO DIE.

...

GOD
GOD
GOD
GOD
GOD
SEVEN TIMES THE BELL RANG

...STILL NO SIGN OF OBLIVION.