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domingo, 2 de diciembre de 2012
P-p-P
La felicidad es lo que hay entre malos momentos. El amor es lo que hay entre la soledad y el descorazonamiento. Espacios entre medio de una cosa, y la otra. Entre un labio y el otro: La boca. Entre tu pena y mi olvido. Entre tu pierna y la otra.
El tiempo compartido. Las presencias remotas. Y sin embargo, una vez que todo lo dicho fue dicho, solo el dolor es propio.
Los recuerdos se comparten, las risas se comparten. Pero el dolor...indivisible, eterno...mientras dura al menos. Entra, se estanca y luego se va en silencio. No como la risa, que traquetea plácidamente cuesta abajo hasta ser murmullo que contagia a otros. No. El dolor se va chorreando despacito. Como para que uno, acostumbrado a su presencia, no note su ausencia hasta pasado el escape. Intimo. Único. Y nos damos vuelta, y vemos los rastros de su salida. Y le dedicamos una última mirada. Porque sabemos que aunque todos lo conozcamos, no hay una sola persona en el mundo que pueda hacer propio el dolor de uno ni robarnos el orgullo de haberlo sobrevivido. Ya nos vamos a volver a encontrar, es cierto. Pero para entonces yo voy a ser más viejo de lo que fui. Ambos más iguales, y más distintos.
miércoles, 10 de octubre de 2012
1316
Cuando sublimar no alcanza.
¿Qué se hace cuando el beso lava las heridas,
pero deja el sabor amargo del recuerdo?
No es solo cambiar de dueño,
no es solo apretar los dientes y esperar.
También hay que ser honesto.
También hay que dejar de ser perro.
Cuando la sonrisa cómplice es un esfuerzo.
Cuando se avanza a fuerza de peso.
Ni la pena, ni la verguenza, ni la ilusión,
alcanzan para convencerse, para transformarse,
para volver a ese salón.
Donde el abrigo es eterno,
donde siempre brilla el sol.
miércoles, 27 de junio de 2012
Caca
No. No. No.No
Argentina arde damas y caballeros. No tengo idea de que pasa. Todos son ladrones y estafadores. Mafiosos con aliento a verga. Quizás existen quienes opinen que no lo son. Pero este es el secreto: Para llegar a el poder tenés que serlo.
Mientras tanto de este lado de el charco seguimos revolcándonos en el chiquero. Cada pata de el FA sigue su propia agenda. El presidente es un muñeco relleno de buenas intenciones tironeado y mordisqueado por las ratas. Si alguna vez pensaba por si mismo ya no. Como todos los demás. Juega su jueguito.
Y la oposición. Lo más alarmante es que estos tipos ya no hacen el esfuerzo por esconder que sus intereses no son las personas que los votaron. Sin embargo la gente los sigue apoyando.
Ya no hay razones para creer en a política. Lo convertimos en una cuestión de hinchadas. De fé. No hay nadie con las pelotas puestas para hacer las cosas que hay que hacer. SABEMOS que las promesas son mentiras. SABEMOS que le presión de privados tiran de gobiernos.
Pateamos para abajo. Cagamos sobre el que podemos. Firmamos lo que nos dicen que firmemos. Bloqueamos a quien nos digan que bloqueemos. Nos llenamos la boca con discursos anti golpistas pero negociamos con China. Doble pensar. Hipocresía calculada.Y hasta que el fuego no nos llega a la entrepierna lo aceptamos.
La peloteamos.
Basta de mentirnos. Todo está negociado de antemano.Ya está todo arreglado.
Somos responsables de cada uno y los demás. No podemos seguir depositando nuestra esperanza en hienas programadas para alcanzar el mango fácil.
Sindicalistas, militantes, políticos, periodistas. Falsos ídolos que se masturban pensando en el sillón, el auto, la valija, el estatus, la mierda en la que van a ahogar a el resto para llenar sus bolsillos y los de los suyos.
Nuestra única salvación como raza es dejar de creer en estos pervertidos y tratarlos con el mismo cuidado que uno trata una rata en Chernóbil.
Hay días que uno solo quiere ver todo arder.
Argentina arde damas y caballeros. No tengo idea de que pasa. Todos son ladrones y estafadores. Mafiosos con aliento a verga. Quizás existen quienes opinen que no lo son. Pero este es el secreto: Para llegar a el poder tenés que serlo.
Mientras tanto de este lado de el charco seguimos revolcándonos en el chiquero. Cada pata de el FA sigue su propia agenda. El presidente es un muñeco relleno de buenas intenciones tironeado y mordisqueado por las ratas. Si alguna vez pensaba por si mismo ya no. Como todos los demás. Juega su jueguito.
Y la oposición. Lo más alarmante es que estos tipos ya no hacen el esfuerzo por esconder que sus intereses no son las personas que los votaron. Sin embargo la gente los sigue apoyando.
Ya no hay razones para creer en a política. Lo convertimos en una cuestión de hinchadas. De fé. No hay nadie con las pelotas puestas para hacer las cosas que hay que hacer. SABEMOS que las promesas son mentiras. SABEMOS que le presión de privados tiran de gobiernos.
Pateamos para abajo. Cagamos sobre el que podemos. Firmamos lo que nos dicen que firmemos. Bloqueamos a quien nos digan que bloqueemos. Nos llenamos la boca con discursos anti golpistas pero negociamos con China. Doble pensar. Hipocresía calculada.Y hasta que el fuego no nos llega a la entrepierna lo aceptamos.
La peloteamos.
Basta de mentirnos. Todo está negociado de antemano.Ya está todo arreglado.
Somos responsables de cada uno y los demás. No podemos seguir depositando nuestra esperanza en hienas programadas para alcanzar el mango fácil.
Sindicalistas, militantes, políticos, periodistas. Falsos ídolos que se masturban pensando en el sillón, el auto, la valija, el estatus, la mierda en la que van a ahogar a el resto para llenar sus bolsillos y los de los suyos.
Nuestra única salvación como raza es dejar de creer en estos pervertidos y tratarlos con el mismo cuidado que uno trata una rata en Chernóbil.
Hay días que uno solo quiere ver todo arder.
martes, 3 de enero de 2012
.txt
Te he visto despertar
alargando sueños.
Tus ojos brillan y te encimas,
y al final...
te he visto perdonar y condenar
con tus silencios.
Los primeros suaves y profundos
los otros rígidos y amenazantes
Y luego te parás,
sola frente al espejo.
Quieta, muy quieta.
Hasta llorar
Te he visto abandonar,
te he visto desgastar,
te he visto preparar
finales abiertos.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
Cul de sac
Cada accidente, cada hora de televisión
cada noche de mirar al techo
cada día de esperar
Todas las cosas que dejaste atrás
y todas las que llegaste a odiar
Quizás nunca podamos escapar
Pero si podés levantarme del piso
Y prestarme un poco de voluntad
Podemos ver el sol
Salir de la ciudad
Sacarme el polvo de la ropa
Y esta bolsa de huesos rotos nos podemos llevar.
Cada acorde que te golpeó, cada golpe que te tumbó
cada sueño que no pudiste realizar
y las goteras se deben tapar
Todo lo que alguna vez te hizo joven
y todo lo que te vuelve a empujar.
El abismo solo parece abismo si uno es demasiado chico
solo si hay poca luz.
Cul-de-sac de la vida
que a veces te deja des norteado y sin hablar.
Cul-de-sac de la vida
que a veces te deja des norteado y sin hablar.
jueves, 18 de agosto de 2011
Hu
Yo soy la parte perturbadora del espejo.
Yo soy el monstruo que ves en otro para justificar el propio.
Soy el último rastro de conciencia después de la limpieza de la verdad.
Soy lo que no te deja dormir por la noche.
En mi vive lo mejor y lo peor.
Lo que te trajo hasta aquí.
No conozco de poses ni sentidos.
Te llevo a buscar lo real y lindo.
Yo no soy el reflejo.
El reflejo eres tu.
miércoles, 16 de marzo de 2011
Jelp
¿Cómo llegamos a esta porquería? Digo, caminar por la calle. En las paredes hay afiches con publicidad. En la parada del ómnibus hay publicidad. Bajo la mirada. Panfletos por toda la vereda. Más publicidad. Entro al bar. En la tele están pasando un reclame. Pido cigarros. Vienen con una imagen de la campaña estatal anti-tabaco en el paquete. Salgo. Pasa una camioneta con altoparlantes que escupen avisos sobre algún negocio local. Me llega un mensaje de texto con una oferta de la compañía telefónica. Me detengo en un semáforo. Los autos tienen pegotines con publicidades de supermercados y boliches.
¿Para qué queremos religiones? Tenemos promesas del cielo en la tierra día a día. Al menos para ir haciendo boca. Hasta que la muerte nos separe.
Claro. Después se quejan de la violencia, el alcohol, las drogas, el desinterés. El aparato de frustración te va comiendo el alma. Y ojo. No digo que sea culpa de la publicidad. Ni que las drogas o la violencia sean malas. Creo firmemente que hay algo profundo y podrido dentro de cada uno de nosotros. Sin embargo esto parece ir directo a eso. la publicidad conecta por debajo de todas las capas hasta ese centro blanduzco y somnoliento.
Es como el speed de las promesas vacías. La religión te pone el azúcar delante del hocico mientras te usa toda la vida. "Buen animalito. Cuando mueras vas a disfrutar del rico dulce". Al menos te morís antes de enterarte de que era todo una gran estafa.
No jodan. Si quieren el infierno salgan a caminar.
¿Para qué queremos religiones? Tenemos promesas del cielo en la tierra día a día. Al menos para ir haciendo boca. Hasta que la muerte nos separe.
Claro. Después se quejan de la violencia, el alcohol, las drogas, el desinterés. El aparato de frustración te va comiendo el alma. Y ojo. No digo que sea culpa de la publicidad. Ni que las drogas o la violencia sean malas. Creo firmemente que hay algo profundo y podrido dentro de cada uno de nosotros. Sin embargo esto parece ir directo a eso. la publicidad conecta por debajo de todas las capas hasta ese centro blanduzco y somnoliento.
Es como el speed de las promesas vacías. La religión te pone el azúcar delante del hocico mientras te usa toda la vida. "Buen animalito. Cuando mueras vas a disfrutar del rico dulce". Al menos te morís antes de enterarte de que era todo una gran estafa.
No jodan. Si quieren el infierno salgan a caminar.
jueves, 17 de febrero de 2011
sábado, 8 de enero de 2011
Y yo que ya me quemé
La verdad es que iba a escribir algo pero en vez de utilizar esa línea para escribir algo (como la gente que escribe algo que dice que no tiene nada que escribir) la dejo por acá.
(Acá iba a poner: "¡Chupenla giles!"; pero tá, se acabó. Chau)
(Acá iba a poner: "¡Chupenla giles!"; pero tá, se acabó. Chau)
jueves, 24 de diciembre de 2009
Lou Reed y la Navidad
No hay caso, estas fechas no me generan ninguna clase de felicidad "extra". Mientras miro el quilombo general y usual de la noche del 24 una cosa me llaman la atención, a saber: "¿Cómo puede ser que un "lujo" inventado hace no se cuantos miles de años por los chinos todavía nos siga copando tanto?. Definitivamente, a los seres humanos, nos debe de gustar ver mierda explotar, está en nuestra naturaleza"
Por suerte después pasaron el concierto "Berlin" de Lou Reed y toda la navidad se me fue a la mierda.
Gracias Santa Cinemax
Por suerte después pasaron el concierto "Berlin" de Lou Reed y toda la navidad se me fue a la mierda.
Gracias Santa Cinemax
domingo, 20 de diciembre de 2009
#90210
Habíamos llegado a la fiesta a medio empezar. La casa era lo suficientemente agradable como para asquear a cualquiera con un mínimo sentido de la decencia.
Por suerte la atravesamos rápidamente para desembocar en el jardín. El pequeño circo de los terrores que algunos individuos gustan de llamar "la barbacoa".
El fondo de la casa era lo bastante extenso como para contener a la gente, sus billeteras y los excesos de ego que se les escapaban por el culo en forma de interminables listas de actividades, opiniones políticas y objetos de alto vuelo que podían o ya tenían en su poder.
Tengo que admitir que ya venía bastante "entonado" al llegar, y luego de saludar al cumpleañero encaré hacia la mesa de tragos, hice alguna mala movida que me alejó de la seguridad de mi grupo. Gran error. Ahora me encontraba con medio vaso vacío en una mano, media botella de gin en la otra, media conciencia y medio cigarrillo que pendía de mi labio inferior; solo, enfrentando al dragón.
El hombre que sostenía la espátula me resultaba demasiado familiar. A un lado de la parrilla hablaba con un grupo de muchachos engominados, camisas, shorts y alpargatas de shopping center. Repartía hamburguesas a quien se acercara mientras se escurría entre toda aquella basura de derecha. No se confundan, yo soy, básicamente, un hombre de prejuicios y sé cuales son míos. Sin embargo, hay ciertos prejuicios con los que me siento lo suficientemente cercano como para abrazarles sin chistar.
El asador de otro planeta hablaba y hablaba, largaba mierda a más no poder. Parecía tener vagones, cargamentos enteros de esa porquería que vomitaba constantemente con un tono encantador. Intentaba que no se notase pero era irremediable. Como candidato de la derecha más conservadora había tenido su momento hace unos quince años, hoy intentaba volver por un poco más de torta, se babeaba mientras pegaba alaridos de desesperación por un poco más; un poco más de dinero, un poco más de reconocimiento, un poco más de poder.
Y repartía hamburguesas convencido de que estaba sumando puntos. El muy estúpido ni siquiera estaba molesto por verse rebajado a hamburguesero por unos votos más.
Sabía que la familia era de derecha, quizás el les debiera algún favor, o quizás fuese al revés, no importaba realmente. El estaba allí, repartiendo carne con la convicción y la alegría de que así como a Cristo le había tocado cargar con su cruz el debía de cargar con la suya, y eso estaba bien. Apuesto lo que sea a que si este tipo viviera en el ’45 apoyaría a los aliados con tal de quedar bien con la mayoría de gente posible.
En todo caso, ahí estaba yo frente al dragón, y este no paraba de vomitar sus porquerías pseudo intelectuales sobre todos esos supuestos importantes temas. Rodeado de aquella gente etérea, repartiendo comida y rascándole el lomo a esa juventud derechista, derechista por fe, estupidez o simple tradición.
Ahí estaba el, y ahí estaba yo, arruinado e intentando nuevamente servir el gin dentro del vaso.
Alguno de estos chetos apaisanados se sacó una guitarra del culo y empezó, acompañado por una acicalada muchachita para luego ser acompañados por la multitud en una serie de loas folclóricas a sus héroes, algunos nacionales, otros partidarios, a épicas batallas y a patrias de fantasía, canciones de funeral. A esta altura ya era definitivo, aquello debía de ser el infierno.
Tomé mi botella de gin y me deslicé por un costado. Fuera de la casa, fuera del jardín, de vuelta al mullido purgatorio.
Última vez que vengo por este barrio en época de elecciones.
Por suerte la atravesamos rápidamente para desembocar en el jardín. El pequeño circo de los terrores que algunos individuos gustan de llamar "la barbacoa".
El fondo de la casa era lo bastante extenso como para contener a la gente, sus billeteras y los excesos de ego que se les escapaban por el culo en forma de interminables listas de actividades, opiniones políticas y objetos de alto vuelo que podían o ya tenían en su poder.
Tengo que admitir que ya venía bastante "entonado" al llegar, y luego de saludar al cumpleañero encaré hacia la mesa de tragos, hice alguna mala movida que me alejó de la seguridad de mi grupo. Gran error. Ahora me encontraba con medio vaso vacío en una mano, media botella de gin en la otra, media conciencia y medio cigarrillo que pendía de mi labio inferior; solo, enfrentando al dragón.
El hombre que sostenía la espátula me resultaba demasiado familiar. A un lado de la parrilla hablaba con un grupo de muchachos engominados, camisas, shorts y alpargatas de shopping center. Repartía hamburguesas a quien se acercara mientras se escurría entre toda aquella basura de derecha. No se confundan, yo soy, básicamente, un hombre de prejuicios y sé cuales son míos. Sin embargo, hay ciertos prejuicios con los que me siento lo suficientemente cercano como para abrazarles sin chistar.
El asador de otro planeta hablaba y hablaba, largaba mierda a más no poder. Parecía tener vagones, cargamentos enteros de esa porquería que vomitaba constantemente con un tono encantador. Intentaba que no se notase pero era irremediable. Como candidato de la derecha más conservadora había tenido su momento hace unos quince años, hoy intentaba volver por un poco más de torta, se babeaba mientras pegaba alaridos de desesperación por un poco más; un poco más de dinero, un poco más de reconocimiento, un poco más de poder.
Y repartía hamburguesas convencido de que estaba sumando puntos. El muy estúpido ni siquiera estaba molesto por verse rebajado a hamburguesero por unos votos más.
Sabía que la familia era de derecha, quizás el les debiera algún favor, o quizás fuese al revés, no importaba realmente. El estaba allí, repartiendo carne con la convicción y la alegría de que así como a Cristo le había tocado cargar con su cruz el debía de cargar con la suya, y eso estaba bien. Apuesto lo que sea a que si este tipo viviera en el ’45 apoyaría a los aliados con tal de quedar bien con la mayoría de gente posible.
En todo caso, ahí estaba yo frente al dragón, y este no paraba de vomitar sus porquerías pseudo intelectuales sobre todos esos supuestos importantes temas. Rodeado de aquella gente etérea, repartiendo comida y rascándole el lomo a esa juventud derechista, derechista por fe, estupidez o simple tradición.
Ahí estaba el, y ahí estaba yo, arruinado e intentando nuevamente servir el gin dentro del vaso.
Alguno de estos chetos apaisanados se sacó una guitarra del culo y empezó, acompañado por una acicalada muchachita para luego ser acompañados por la multitud en una serie de loas folclóricas a sus héroes, algunos nacionales, otros partidarios, a épicas batallas y a patrias de fantasía, canciones de funeral. A esta altura ya era definitivo, aquello debía de ser el infierno.
Tomé mi botella de gin y me deslicé por un costado. Fuera de la casa, fuera del jardín, de vuelta al mullido purgatorio.
Última vez que vengo por este barrio en época de elecciones.
miércoles, 2 de diciembre de 2009
#44
¿Acaso tiene sentido
esperar el toque justo de ruleta
cuando abajo
muy debajo de la mesa
se encuentran
a razón de mil a una
todas las fichas ganadoras?
Todas las fichas ganadoras que aún esperan
sea político o poeta
cantor o marioneta
errante vagabundo
o campeón de las carreras
Abandónese a la suerte entonces, señor...mejor...postor
Que si la misma le acepta, bien
Y si no, mejor.
esperar el toque justo de ruleta
cuando abajo
muy debajo de la mesa
se encuentran
a razón de mil a una
todas las fichas ganadoras?
Todas las fichas ganadoras que aún esperan
sea político o poeta
cantor o marioneta
errante vagabundo
o campeón de las carreras
Abandónese a la suerte entonces, señor...mejor...postor
Que si la misma le acepta, bien
Y si no, mejor.
jueves, 12 de noviembre de 2009
The King is in dha house
Está recostado sobre un sillón raído. Saco marrón a un costado, en el suelo. Zapatos y pantalón a tono. En mangas de camisa fuma metódicamente, las cenizas se acumulan en su pecho.
Se parte la boca con Charlie Parker, que viene sonando bajito, casi imperceptiblemente desde un costado la habitación.
Nunca le gustó las etiquetas pseudo intelectuales que se le adjudican al jazz. El, que había crecido la mayor parte de su vida escuchándole por influencia de sus mayores no le veía esa magnificencia tan pedorra, tan sopa instantánea, tan que no tenía nada que ver.
El jazz, a su entender (o al menos el que el consideraba bueno), se trataba, al igual que muchas otras músicas, de la explicación sin explicación alguna. Simplemente el ser en un momento particular (pudiendo ser este momento muchos momentos) y el estar de algún humor especifico (sea cuales fueren).
Realmente, le daba pena la intelectualización y academización de un género inventado por hombres y mujeres que en su mayoría no sabían ni leer ni escribir, ni música ni idioma.
Pero sin embargo, y más allá de todo ese asunto, había algo que le mantenía con media sonrisa clavada en el rostro y los ojos bien cerrados.
El disco saltó a King Oliver y su inmortal, inmejorable versión de "St James Infarmary".
He's got the blues baby, esa tristeza inmensa, tan inmensa que debe ser la felicidad.
Se parte la boca con Charlie Parker, que viene sonando bajito, casi imperceptiblemente desde un costado la habitación.
Nunca le gustó las etiquetas pseudo intelectuales que se le adjudican al jazz. El, que había crecido la mayor parte de su vida escuchándole por influencia de sus mayores no le veía esa magnificencia tan pedorra, tan sopa instantánea, tan que no tenía nada que ver.
El jazz, a su entender (o al menos el que el consideraba bueno), se trataba, al igual que muchas otras músicas, de la explicación sin explicación alguna. Simplemente el ser en un momento particular (pudiendo ser este momento muchos momentos) y el estar de algún humor especifico (sea cuales fueren).
Realmente, le daba pena la intelectualización y academización de un género inventado por hombres y mujeres que en su mayoría no sabían ni leer ni escribir, ni música ni idioma.
Pero sin embargo, y más allá de todo ese asunto, había algo que le mantenía con media sonrisa clavada en el rostro y los ojos bien cerrados.
El disco saltó a King Oliver y su inmortal, inmejorable versión de "St James Infarmary".
He's got the blues baby, esa tristeza inmensa, tan inmensa que debe ser la felicidad.
domingo, 1 de noviembre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
Top five (Oh lleah!)
Las cinco peores pestes universales a las 2:30am de un Sabado:
1)No tener alcohol ni cigarros
2)Las frutas de nombre molesto y sabor impronunciable: Mango, Papaya, Guayaba, etc.
3)Los intelectuales
4)Los artistas
5)Los hombres que quieren gobernar el mundo
1)No tener alcohol ni cigarros
2)Las frutas de nombre molesto y sabor impronunciable: Mango, Papaya, Guayaba, etc.
3)Los intelectuales
4)Los artistas
5)Los hombres que quieren gobernar el mundo
viernes, 24 de julio de 2009
La noche del lápiz
Mi lápiz está gastado, tan consumido que apenas se mantiene. Si lo apoyo, rueda lentamente hacia el piso. Lo tomó de nuevo, siento su palpitar; intento escribir con el pero no, muerde rabioso los renglones de la hoja, se retuerce y escupe las palabras con saña, como si ya no quisiera saber nada de nada.
En su último acto de rebeldía escapa de mis manos y se arroja al suelo, quebrando su punta.
Lo levanto del piso y lo miro, esquiva mi mirada. Le grito, le insulto y lo pateo. Solo para dejarlo lejos de mi vista. Me doy cuenta de mi error; me arrodillo y lo busco. Lo busco debajo de la cómoda, detrás del sillón, mezclado con mis libros pero nada, no hay señales del maldito lápiz.
Chillo, pataleo y comienzo a tirar las cosas, correr los cuadros, dar vuelta las almohadas, voltear las vasijas...pero nada. No está.
Me siento, hundido en la desesperación. Me siento con los ojos fijos en lo que he escrito. La hoja sigue ahí, muda, inmutable ante mi tormento. En un acto de pura crueldad la arrugo y la tiro a la basura. Y entonces lo veo, el lápiz, a los pies de mi cama, donde siempre había estado.
Ahora solo resta encontrar la hoja...
En su último acto de rebeldía escapa de mis manos y se arroja al suelo, quebrando su punta.
Lo levanto del piso y lo miro, esquiva mi mirada. Le grito, le insulto y lo pateo. Solo para dejarlo lejos de mi vista. Me doy cuenta de mi error; me arrodillo y lo busco. Lo busco debajo de la cómoda, detrás del sillón, mezclado con mis libros pero nada, no hay señales del maldito lápiz.
Chillo, pataleo y comienzo a tirar las cosas, correr los cuadros, dar vuelta las almohadas, voltear las vasijas...pero nada. No está.
Me siento, hundido en la desesperación. Me siento con los ojos fijos en lo que he escrito. La hoja sigue ahí, muda, inmutable ante mi tormento. En un acto de pura crueldad la arrugo y la tiro a la basura. Y entonces lo veo, el lápiz, a los pies de mi cama, donde siempre había estado.
Ahora solo resta encontrar la hoja...
lunes, 29 de junio de 2009
Llueve (o eso dicen)
La ventana da al mar
no, no da al mar,
da a la calle.
La lluvia empieza a caer mientras la gente desaparece.
Afuera huele a invierno...
y adentro hace frío.
Medio paquete de tabaco y un buzo fino.
La ciudad esponja se escurre bajo mis pies mientras camino.
Se bebe mis pasos y en cada tacho de basura un encanto.
La ciudad, la puta ciudad esponja se chupa la que queda en mi vaso
Me deja en bolas y me obliga a volver.
No, la ventana no da a la calle
La calle da a la ventana
Y ella a mi humo
Y a travez de mi humo...a mi nada.
No hago más que mirar
no ago más que mirar
no hago más que mirar
que mirar
que mirar
que mirar.
SPLASH and Hang on to your IQ.
no, no da al mar,
da a la calle.
La lluvia empieza a caer mientras la gente desaparece.
Afuera huele a invierno...
y adentro hace frío.
Medio paquete de tabaco y un buzo fino.
La ciudad esponja se escurre bajo mis pies mientras camino.
Se bebe mis pasos y en cada tacho de basura un encanto.
La ciudad, la puta ciudad esponja se chupa la que queda en mi vaso
Me deja en bolas y me obliga a volver.
No, la ventana no da a la calle
La calle da a la ventana
Y ella a mi humo
Y a travez de mi humo...a mi nada.
No hago más que mirar
no ago más que mirar
no hago más que mirar
que mirar
que mirar
que mirar.
SPLASH and Hang on to your IQ.
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