lunes, 20 de agosto de 2012

C de Casa

Ni el olvido llega lo suficientemente rápido.
Ni se mata tan fácil al sueño.
 Porque es preferible el odio a la agonía.
 Y esas palabras no son mías.

 Y me conservaré en alcohol
.Y me pondré Bogart y esperaré en la estación.
 Y no me tomaré el tren.
 Porque sé que cuando hay tormenta los rayos asustan.
 Que los ogros no se quedan con las princesas.
 Y que el llanto agota.

 Y yo sé que estoy agotado.
 Pero sé quien soy.
 Y en silencio la voy a pelear.


 Dan lluvia hasta el 24 y Casablanca es una película brillante.


viernes, 17 de agosto de 2012

Algo especial

Tengo un lugar especial. Un lugar bien arriba desde el cual se puede ver toda la ciudad. Un lugar especial al que todos pueden venir. Donde se puede olvidar por un rato, o volver a recordar. Tengo un lugar especial donde podemos brindar. Por lo errores que cometimos. Por los horrores que fuimos y las cosas que tan solo salieron mal. A veces hace frío afuera. Se está solo. O siempre igual. Entonces a veces es bueno venir a este lugar. Donde no hay programas malos en la T.V. Donde se puede callar o hablar si es necesario. Donde se pueden tomar fuerzas para volver a andar. Porque yo también tengo cosas que pude hacer pero no hice. Alguien que ya no me ama. Gente que quiero ver. Y algunos que se fueron al más allá. Tengo un lugar especial donde se puede encontrar un poco de paz. Pero si no fuí valiente entonces los voy a ser ahora. Y me voy a ir de este lugar.

jueves, 16 de agosto de 2012

@~!!****][{}!$·&%·?&!?!!

 ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! 
¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!  ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!  ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda! ¡Mierda!

domingo, 5 de agosto de 2012

Cáncer mental

Siempre presente. Latente debajo de todo. Batiéndose lentamente hacia el centro de el mundo. Ya sea en una fiesta particularmente alocada; una noche, en la cama antes de dormir; en una caminata nocturna; un ómnibus o en la oficina. Lo cierto. Es que eventualmente, alarga una mano y nos alcanza.
 Y entonces se abre el telón.
 El espectáculo que comienza tiene tanto de maravilloso como de siniestro.
 Al des-correrse el velo de la realidad comienzan a funcionar mecanismos escondidos. Donde el tiempo muta y cambia constantemente. Donde las cosas se escurren y brillan. Y se apagan. Y brillan.
 Y en esta especie de realidad en bruto comienzan los cambios. Todo se llena de intensidad. Se hincha. Se conecta e impulsa. Como un collage de acuarelas y sentido. Todo armoniza.
 Pero con la brutalidad aterciopelada de el prestidigitador que saca el mantel dejando todo en perfecto orden, con esa caricia que ahoga y sin previo aviso todo, todo se vacía de contenido. Desaparece.
 Entonces hay que caminar de un lado al otro de la habitación, hay que acostarse a mirar el techo, hay que salvar lo que se pueda salvar o no. Y (des)esperar a que vuelva a elevarnos el viento mientras se consume la voluntad.

 "Vive el presente".
 Quienes experimentaron el infierno saben el horror que guardan esas palabras. Tener esa pared negra. El vacío infinito adelante. Y que no quede más que un mísero pedazo de presente para vivir. Día a día. Latido a latido. Presente absoluto. La completa anulación de el individuo. El automatismo. El hombre-engranaje. El cruel destino de el hombre-vacío. Porque en el presente no se puede ni se quiere vivir. Pero seduce. La explosión y el vacío seducen. Y cuando reconocemos esa parte que anhela el agarre de esa mano, que habla en lenguas familiares, que quiere colgar los zapatos y subirse a esa montaña rusa...cuando sabemos que estamos nosotros, el reflejo crudo y real de el espejo, y la tercera vía...que difícil es no quedar atrapado por esa sirena. Incluso a sabiendas que nos esperan las rocas, y el filo, y encallar, y callar, y romperse, y volverse al fondo de el mar.
 
 

miércoles, 27 de junio de 2012

Caca

No. No. No.No


Argentina arde damas y caballeros. No tengo idea de que pasa. Todos son ladrones y estafadores. Mafiosos con aliento a verga. Quizás existen quienes opinen que no lo son. Pero este es el secreto: Para llegar a el poder tenés que serlo.


 Mientras tanto de este lado de el charco seguimos revolcándonos en el chiquero. Cada pata de el FA sigue su propia agenda. El presidente es un muñeco relleno de buenas intenciones tironeado y mordisqueado por las ratas. Si alguna vez pensaba por si mismo ya no. Como todos los demás. Juega su jueguito.


  Y la oposición. Lo más alarmante es que estos tipos ya no hacen el esfuerzo por esconder que sus intereses no son las personas que los votaron. Sin embargo la gente los sigue apoyando. 


 Ya no hay razones para creer en a política. Lo convertimos en una cuestión de hinchadas. De fé. No hay nadie con las pelotas puestas para hacer las cosas que hay que hacer. SABEMOS que las promesas son mentiras. SABEMOS que le presión de privados tiran de gobiernos. 
 Pateamos para abajo. Cagamos sobre el que podemos. Firmamos lo que nos dicen que firmemos. Bloqueamos a quien nos digan que bloqueemos. Nos llenamos la boca con discursos anti golpistas pero negociamos con China. Doble pensar. Hipocresía calculada.Y hasta que el fuego no nos llega a la entrepierna lo aceptamos.


 La peloteamos.


 Basta de mentirnos. Todo está negociado de antemano.Ya está todo arreglado.
 Somos responsables de cada uno y los demás. No podemos seguir depositando nuestra esperanza en hienas programadas para alcanzar el mango fácil. 


 Sindicalistas, militantes, políticos, periodistas. Falsos ídolos que se masturban pensando en el sillón, el auto, la valija, el estatus, la mierda en la que van a ahogar a el resto para llenar sus bolsillos y los de los suyos. 


 Nuestra única salvación como raza es dejar de creer en estos pervertidos y tratarlos con el mismo cuidado que uno trata una rata en Chernóbil. 


 Hay días que uno solo quiere ver todo arder.

Pamplona de cerdo

Hablando de su sanidad
de los monstruos que representamos.
De el hambre eterna y la ansiedad.
Medio hombre caminando a ningún lugar.

A medio camino
entre el sueño y el despertar
Buscando un trono
entre el polvo y los fantasmas
algo para llamar hogar. Quizás.

Je est un autre
Esencia pura de muchos más.