lunes, 7 de marzo de 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
martes, 25 de enero de 2011
Brain damage
Caigo.
Suavemente.
Nada ocupa mi mente.
Solo el sonido del viento.
Que zumba en mis oídos.
La caída es liviana
Serena.
Casi calculada.
En paz.
Una voz susurra en mi cabeza:
There are no worries.
Because i know i'll meet you
Under the blankets of the night
Suavemente.
Nada ocupa mi mente.
Solo el sonido del viento.
Que zumba en mis oídos.
La caída es liviana
Serena.
Casi calculada.
En paz.
Una voz susurra en mi cabeza:
There are no worries.
Because i know i'll meet you
Under the blankets of the night
jueves, 13 de enero de 2011
#5
Hasta las mismas puertas del infierno
Sigue corriendo
Hasta las respuestas de los acertijos heredados
Sigue corriendo
Hasta conciliar el sueño
Sigue corriendo
Hasta que la velocidad pierda tu sombra
Sigue corriendo
Hasta que el tiempo alcance para ser inmortal
Sigue corriendo.
Corre
Hasta que pierda el agarre
Corre
Aunque no sepas que está bien
Corre
Hasta dejar de ser piedra de edificio
Conviertete en edificio mismo
Y corre.
http://koestlicheleiche.blogspot.com/
Sigue corriendo
Hasta las respuestas de los acertijos heredados
Sigue corriendo
Hasta conciliar el sueño
Sigue corriendo
Hasta que la velocidad pierda tu sombra
Sigue corriendo
Hasta que el tiempo alcance para ser inmortal
Sigue corriendo.
Corre
Hasta que pierda el agarre
Corre
Aunque no sepas que está bien
Corre
Hasta dejar de ser piedra de edificio
Conviertete en edificio mismo
Y corre.
http://koestlicheleiche.blogspot.com/
5 en 5
I
Me cago en la revolución
Me cago en Galeano y en el facilismo de la clase media intelectual.
Me cago en los humildes, los bondadosos,
Me cago en los útiles, los inútiles y en la última cena
Me cago en la derecha, me cago en la política entera.
II
Nací en la última veintena del siglo veinte
Nací y tuve que aprender a vivir con la plaga
Con la tevé basura y la kontrakcultura
Nací y todavía no sé un carajo.
Sin embargo sé que....
III
Hay que auto-superarse
hay que auto-abastecerse
Hay que auto-cultivarse
Hay que respetar a los demás
Hay que estudiar, trabajar y morirse.
Bueno, morirse no...si es que es evitable
Hay que hacer ejercicio
Hay que cuidarse
Hay que tenerle miedo a estancarse
Hay que dormir ocho horas
Hay que ser solidario
Hay que tener suficiente
Hay que tener más
Hay que ser libre
Y hay que ser feliz.
IV
Que el agua caliente te da cáncer
Que la carne te da cáncer
No fumes que te mata,
y no-metas-la-mano-en-la-la-ta (a menos que sea necesario).
Y hay gurises:
gurises que roban, gurises que se drogan, gurises que matan.
Gurises que meten miedo.
Gurises que se van a morir.
V
Temé a quedarte solo
Temé a la gente, no son de fiar
Temé a la clase alta, ellos te están robando.
Temé a la clase baja, ellos te quieren robar.
Temé a la mediocridad.
Temele al tiempo.
Y esa es la palabra clave: Miedo
Teme de todo y de todos.
Pero si no tuvieses miedo;
¿Qué harías?
Me cago en la revolución
Me cago en Galeano y en el facilismo de la clase media intelectual.
Me cago en los humildes, los bondadosos,
Me cago en los útiles, los inútiles y en la última cena
Me cago en la derecha, me cago en la política entera.
II
Nací en la última veintena del siglo veinte
Nací y tuve que aprender a vivir con la plaga
Con la tevé basura y la kontrakcultura
Nací y todavía no sé un carajo.
Sin embargo sé que....
III
Hay que auto-superarse
hay que auto-abastecerse
Hay que auto-cultivarse
Hay que respetar a los demás
Hay que estudiar, trabajar y morirse.
Bueno, morirse no...si es que es evitable
Hay que hacer ejercicio
Hay que cuidarse
Hay que tenerle miedo a estancarse
Hay que dormir ocho horas
Hay que ser solidario
Hay que tener suficiente
Hay que tener más
Hay que ser libre
Y hay que ser feliz.
IV
Que el agua caliente te da cáncer
Que la carne te da cáncer
No fumes que te mata,
y no-metas-la-mano-en-la-la-ta (a menos que sea necesario).
Y hay gurises:
gurises que roban, gurises que se drogan, gurises que matan.
Gurises que meten miedo.
Gurises que se van a morir.
V
Temé a quedarte solo
Temé a la gente, no son de fiar
Temé a la clase alta, ellos te están robando.
Temé a la clase baja, ellos te quieren robar.
Temé a la mediocridad.
Temele al tiempo.
Y esa es la palabra clave: Miedo
Teme de todo y de todos.
Pero si no tuvieses miedo;
¿Qué harías?
sábado, 8 de enero de 2011
Y yo que ya me quemé
La verdad es que iba a escribir algo pero en vez de utilizar esa línea para escribir algo (como la gente que escribe algo que dice que no tiene nada que escribir) la dejo por acá.
(Acá iba a poner: "¡Chupenla giles!"; pero tá, se acabó. Chau)
(Acá iba a poner: "¡Chupenla giles!"; pero tá, se acabó. Chau)
martes, 2 de noviembre de 2010
Tiempos de gloria
Desde que tenia memoria había sido mas viejo. Todas las vecinas, tías y madres de amigos opinaban: Pero que maduro que es. Desde que tenia memoria le irritaban las personas, desde que tenia memoria
Desde que tenia memoria corría el ómnibus que doblaba la esquina y pasaba justo por cuadra de su casa; se tiraba sobre cartones por pendientes de pasto, jugaba en la vereda y andaba en bicicleta.
Desde que tenia memoria el mundo era un poquito mas gris de lo que había sido antes.
¿Antes? ¿Antes de que?
Fue una tarde de otoño. La vereda estaba cubierta de hojas que habían caído a lo largo del mes formando una espesa capa color marrón. Cada tanto, aparecía una roja u amarilla. Y era verdaderamente emocionante, aunque tal suceso fuese de lo mas usual.
Había pasado toda la tarde jugando con una pelota gastada. Lo parches de cuero ya se empezaban a descolgar del cuerpo de la bola, revelando la cosa gris que contenía el aire adentro. Se paraba en el cordón de la vereda y la pateaba formando un arco sobre la calle de forma que cayera justo sobre el filo del cordón contrario. La gracia, era que la pelota picaba hacia cualquier lado y había que correrla antes de que llegara a la esquina y de ahí a la calle, y de ahí a las ruedas de algún auto.
Una de estas veces (la que en todo caso nos importa) sucedió algo de lo mas particular. La pelota reboto pero en lugar de salir disparada en algún improbable ángulo se deslizo por el cordón y camino lentamente hasta la mitad de la calle.
El niño corrió hasta ella seguro de que no corría peligro y tropezó. Justo en el momento que levantaba la mirada para asegurarse que nada se acercaba vio como el ómnibus que entraba por su calle se detenía a unos escasos centímetros de su cabeza.
Esa noche comprendió algo que utilizaría el resto de su vida: La vida, la muerte, y todo lo demás no depende de la bondad o voluntad, sino de la suerte, y es es con lo único que se puede contar.
Desde que tenia memoria corría el ómnibus que doblaba la esquina y pasaba justo por cuadra de su casa; se tiraba sobre cartones por pendientes de pasto, jugaba en la vereda y andaba en bicicleta.
Desde que tenia memoria el mundo era un poquito mas gris de lo que había sido antes.
¿Antes? ¿Antes de que?
Fue una tarde de otoño. La vereda estaba cubierta de hojas que habían caído a lo largo del mes formando una espesa capa color marrón. Cada tanto, aparecía una roja u amarilla. Y era verdaderamente emocionante, aunque tal suceso fuese de lo mas usual.
Había pasado toda la tarde jugando con una pelota gastada. Lo parches de cuero ya se empezaban a descolgar del cuerpo de la bola, revelando la cosa gris que contenía el aire adentro. Se paraba en el cordón de la vereda y la pateaba formando un arco sobre la calle de forma que cayera justo sobre el filo del cordón contrario. La gracia, era que la pelota picaba hacia cualquier lado y había que correrla antes de que llegara a la esquina y de ahí a la calle, y de ahí a las ruedas de algún auto.
Una de estas veces (la que en todo caso nos importa) sucedió algo de lo mas particular. La pelota reboto pero en lugar de salir disparada en algún improbable ángulo se deslizo por el cordón y camino lentamente hasta la mitad de la calle.
El niño corrió hasta ella seguro de que no corría peligro y tropezó. Justo en el momento que levantaba la mirada para asegurarse que nada se acercaba vio como el ómnibus que entraba por su calle se detenía a unos escasos centímetros de su cabeza.
Esa noche comprendió algo que utilizaría el resto de su vida: La vida, la muerte, y todo lo demás no depende de la bondad o voluntad, sino de la suerte, y es es con lo único que se puede contar.
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