La verdad es que iba a escribir algo pero en vez de utilizar esa línea para escribir algo (como la gente que escribe algo que dice que no tiene nada que escribir) la dejo por acá.
(Acá iba a poner: "¡Chupenla giles!"; pero tá, se acabó. Chau)
sábado, 8 de enero de 2011
martes, 2 de noviembre de 2010
Tiempos de gloria
Desde que tenia memoria había sido mas viejo. Todas las vecinas, tías y madres de amigos opinaban: Pero que maduro que es. Desde que tenia memoria le irritaban las personas, desde que tenia memoria
Desde que tenia memoria corría el ómnibus que doblaba la esquina y pasaba justo por cuadra de su casa; se tiraba sobre cartones por pendientes de pasto, jugaba en la vereda y andaba en bicicleta.
Desde que tenia memoria el mundo era un poquito mas gris de lo que había sido antes.
¿Antes? ¿Antes de que?
Fue una tarde de otoño. La vereda estaba cubierta de hojas que habían caído a lo largo del mes formando una espesa capa color marrón. Cada tanto, aparecía una roja u amarilla. Y era verdaderamente emocionante, aunque tal suceso fuese de lo mas usual.
Había pasado toda la tarde jugando con una pelota gastada. Lo parches de cuero ya se empezaban a descolgar del cuerpo de la bola, revelando la cosa gris que contenía el aire adentro. Se paraba en el cordón de la vereda y la pateaba formando un arco sobre la calle de forma que cayera justo sobre el filo del cordón contrario. La gracia, era que la pelota picaba hacia cualquier lado y había que correrla antes de que llegara a la esquina y de ahí a la calle, y de ahí a las ruedas de algún auto.
Una de estas veces (la que en todo caso nos importa) sucedió algo de lo mas particular. La pelota reboto pero en lugar de salir disparada en algún improbable ángulo se deslizo por el cordón y camino lentamente hasta la mitad de la calle.
El niño corrió hasta ella seguro de que no corría peligro y tropezó. Justo en el momento que levantaba la mirada para asegurarse que nada se acercaba vio como el ómnibus que entraba por su calle se detenía a unos escasos centímetros de su cabeza.
Esa noche comprendió algo que utilizaría el resto de su vida: La vida, la muerte, y todo lo demás no depende de la bondad o voluntad, sino de la suerte, y es es con lo único que se puede contar.
Desde que tenia memoria corría el ómnibus que doblaba la esquina y pasaba justo por cuadra de su casa; se tiraba sobre cartones por pendientes de pasto, jugaba en la vereda y andaba en bicicleta.
Desde que tenia memoria el mundo era un poquito mas gris de lo que había sido antes.
¿Antes? ¿Antes de que?
Fue una tarde de otoño. La vereda estaba cubierta de hojas que habían caído a lo largo del mes formando una espesa capa color marrón. Cada tanto, aparecía una roja u amarilla. Y era verdaderamente emocionante, aunque tal suceso fuese de lo mas usual.
Había pasado toda la tarde jugando con una pelota gastada. Lo parches de cuero ya se empezaban a descolgar del cuerpo de la bola, revelando la cosa gris que contenía el aire adentro. Se paraba en el cordón de la vereda y la pateaba formando un arco sobre la calle de forma que cayera justo sobre el filo del cordón contrario. La gracia, era que la pelota picaba hacia cualquier lado y había que correrla antes de que llegara a la esquina y de ahí a la calle, y de ahí a las ruedas de algún auto.
Una de estas veces (la que en todo caso nos importa) sucedió algo de lo mas particular. La pelota reboto pero en lugar de salir disparada en algún improbable ángulo se deslizo por el cordón y camino lentamente hasta la mitad de la calle.
El niño corrió hasta ella seguro de que no corría peligro y tropezó. Justo en el momento que levantaba la mirada para asegurarse que nada se acercaba vio como el ómnibus que entraba por su calle se detenía a unos escasos centímetros de su cabeza.
Esa noche comprendió algo que utilizaría el resto de su vida: La vida, la muerte, y todo lo demás no depende de la bondad o voluntad, sino de la suerte, y es es con lo único que se puede contar.
viernes, 22 de octubre de 2010
#481
Tip, tip, tip
El pasillo es largo. Las baldosas verdes y amarillas se repiten hasta el fondo, donde el mundo se dobla hacia el otro lado de la calle. Otros apartamentos, otras personas.
Tip, tip, tip
Todavía quedan algunas bombitas enteras que imprimen pequeños lamparones de luz sobre las paredes resquebrajadas.
En algún lugar hay una tele con demasiado volumen. Probablemente alguna vieja medio sorda, o algún vecino tapando los sonidos de su amante.
Tip, tip, tip
Algo goteaba. Esos sonidos que taladran el oido izquierdo. El piso estaba húmedo, probablemente fuese una canilla.
Busque las llaves dentro del cuero de la campera.
Y sin previo aviso:
Un gato se asomo por el codo del pasillo, el piso cambio de ángulo, el mundo se doblo y el olor a vomito me noqueo.
Media hora mas tarde, con la espalda sobre a pared y el culo en el piso me golpeo: El gato es ajeno, ese pasillo no va a ningún lugar, el vomito es mio, la campera no.
Es hora de cambiar.
Tip, tip, tip
Canilla de mierda
El pasillo es largo. Las baldosas verdes y amarillas se repiten hasta el fondo, donde el mundo se dobla hacia el otro lado de la calle. Otros apartamentos, otras personas.
Tip, tip, tip
Todavía quedan algunas bombitas enteras que imprimen pequeños lamparones de luz sobre las paredes resquebrajadas.
En algún lugar hay una tele con demasiado volumen. Probablemente alguna vieja medio sorda, o algún vecino tapando los sonidos de su amante.
Tip, tip, tip
Algo goteaba. Esos sonidos que taladran el oido izquierdo. El piso estaba húmedo, probablemente fuese una canilla.
Busque las llaves dentro del cuero de la campera.
Y sin previo aviso:
Un gato se asomo por el codo del pasillo, el piso cambio de ángulo, el mundo se doblo y el olor a vomito me noqueo.
Media hora mas tarde, con la espalda sobre a pared y el culo en el piso me golpeo: El gato es ajeno, ese pasillo no va a ningún lugar, el vomito es mio, la campera no.
Es hora de cambiar.
Tip, tip, tip
Canilla de mierda
lunes, 20 de septiembre de 2010
viernes, 17 de septiembre de 2010
#3560
Soy yo quien te retiene
Soy el que te mantiene lejos
Pues no es tu forma lo que me preocupa
Es tu contenido
Soy el que te mantiene lejos
Pues no es tu forma lo que me preocupa
Es tu contenido
viernes, 6 de agosto de 2010
#VII
Caminaba tranquilo por una noche, por una vereda. Sus pasos resonaban detrás suyo, justo detrás suyo. Cada tato giraba para asegurarse que los pasos que le seguían eran los propios y nunca ajenos.
El día no llega, el sol no cae, se desliza por debajo de todo y crece.
Los pasos se callan.
Solo queda un hombre.
Caminando.
El día no llega, el sol no cae, se desliza por debajo de todo y crece.
Los pasos se callan.
Solo queda un hombre.
Caminando.
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