jueves, 25 de octubre de 2012

Sobre Dios y esos mojos



 Sobre el paradero de Dios poco se sabe. Sin embargo, si sabemos de el incidente que originó su auto exilio.
 Aparentemente sobre el año 300 después de Cristo un diácono luego de extensas horas de plegarías, privación de sueño y alimentos habría llegado a ponerse en contacto con Dios. Ante la mirada perpleja de el mismo el diácono formuló una pregunta: ¿Por qué existen los mosquitos?*. Dios no sabía que contestar. Primero intentó saber (algunos dirán que esto es tonto pero cuando uno es omnipotente lo que no sabe se sabe si uno quiere saberlo y punto). Luego intentó recordar. Logró recordar haber creado el vino, haber tenido una idea esplendida y de alguna manera algo había salido mal.
 Esto. Como podrán imaginar, no le gustó nada nada Dios. Y siendo todo poderoso, todo sapiente, todo, bueno....todo todo. No está en su obrar usual ni pedir disculpas ni dar explicaciones. Sin embargo el no poder saber porque había hecho algo que había hecho le planteó las limitaciones de su poder y lo sumergió en una profunda crisis existencial.  Desde entonces no se sabe nada de el. Y digo El porque momentos antes de que el diácono fuera devuelto a su forma mortal pudo verle debajo de la pollera. Por supuesto que momentos después de relatar su historia murió fulminado por un rayo....el señor obra de maneras extrañas.



*- Teniendo en cuenta lo inusual de la pregunta, se puede suponer que la misma como la privación de sueño y las plegarias pueden justificarse a raíz de una inmensa invasión de mosquitos que siguió luego de una temporada de lluvias al rededor de esas fechas -

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